JULIAN RIVAS, SU ABUELA Y HERIQUE CAPRILES

Publicado: 26 julio 2015 en General

JULIAN RIVAS

   -Mientras no sea de la situación actual, puedo hablar de lo que sea…

   Mientras a Leopoldo López se le mantiene preso, a Antonio Ledezma se la silencia con una medida cautelar en su casa, y a María Corina Machado la sacan de la carrera electoral para que no le dé una soberana paliza a Diosdado Cabello, el Duce criollo (se le nota en lo medio balurdo que queda), la campaña contra Henrique Capriles Radonski ha sido más o menos destartalada, pobre, pues. Como candidato presidencial siempre latente, sin fama de habla paja o loco, se le ha acusado de todo, sin presentar pruebas (al estilo socialista), pero sin hacerle mellas tampoco, ¿y cómo, si los planteamientos han sido tan imbéciles? El Gobierno desarmó las policías municipales y gubernamentales, intervino muchos cuerpos mientras aupaba la actuación de grupos paramilitares, perdón, colectivos (a quienes ahora desconocen, alegando como en la canción aquella que esos que aparecen en los videos y en las fotos con los facinerosos no son ellos, sino alguien que se les parece), Elías Jaua acusa al gobernador de no preocuparse por la seguridad, él, Elías Jaua, que lleva casi diecisiete años gobernando y que este es el país que puede presentar, fuera de que como “resaponszable por Miranda”, jamás dijo nada contra las Zonas de Paz de los malandros con el régimen, aunque de guerra contra la gente. Y él, él, todavía habla paja.

   Lo otro que se intenta de tarde en tarde es que el gobernador Capriles Radonski anda ausente, que el estado está sin gobierno; y alegan semejante necedad después de que obligaron a la caricatura del Tribunal Supremo de Justicia a sentenciar que no importa dónde esté un individuo para mandar sobre un país, o firmar leyes que nadie le vio firmar o santificar acuerdos donde perdemos hasta la camisa, ya que “sigue mandando esté donde esté”, hecho así para justificar la ausencia de casi dos años de Hugo Rafael Chávez Frías. Cosa que todo el mundo vio y razón por la cual la gente ni bolas le para a Aurora Morales, diputada por el estado que quiere verle el hueso al flaco (y no estoy usando doble sentido), que ayer aplaudía aquello y hoy señalando “imperdonables” ausencias (creo que hasta de la planchas la sacaron, era bastante mala disfrazando la realidad, no pudo convencer a los mirandinos que no era hambre lo que atormentaba los estómago ni hampa los que enlutaba tantas familias, especialmente en Los Valles del Tuy, asunto del cual también se desentendía con desvergüenza e irresponsabilidad socialista). Y, claro, en la campaña contra el gobernador están los infaltables declaradores de oficio que no parecen contar con ningún cargo real, el llamado maripilismohernadizmo de los medios, categoría donde entra el señor Julián Rivas, mejor conocido como Perro Rabioso.

   Mientras los días pasan y la situación se deteriora por cuestiones que todo el mundo advirtió hace añales que pasarían, especialmente cuando comenzaron a robar millardito tras millarditos sin rendir cuentas, invadieron tierra productivas y cerraron fábricas (y que ahora intentan culpar a otros), así como mientras se consolida la estrategia de Unidad en el bloque Opositor a pesar de los egos e interés de cada quien (se espera que la gente piense por sí misma, no que saliven en grupo cuando escuchen la campana del amo en La Habana), esa fauna mediática ataca desde todos los puntos posibles, como hace Perro Rabioso Rivas. ¿Que por qué le digo perro rabioso? Hace más de un año, cuando mucha gente salió a protestar por la inseguridad, y más tarde por los encarcelados y las violaciones de los derechos humanos que resultaron de la acción del Gobierno contra unas protestas que pudieron silenciar prometiendo patrullar las zonas rojas, así no fueran a cumplir, a esa gente se le disparó, se le atropelló, golpeó, se les detuvo, algunos fueron torturados (la otra Defensora del Pueblo sale porque tuvo la inocentada de sustentar los casos y reconocerlos en una cadena), y cayeron asesinadas más de cuarenta personas, Julián Rivas acusaba a los que marchaban de ser los responsables. Los agredían, los mataban y eran culpables de eso.

   Una parcialidad política ordenaba la represión por televisión, amenazaba por las redes sociales, grupos paramilitares, perdón, colectivos, marchaban al lado de militares uniformados agrediendo a quien asomara la cabeza, pero el señor Julián Rivas acusaba a los otros de provocarlo todo, tachándoles de asesinos, de perros rabiosos. Que la vaina era tan falsa se comprueba unos meses después cuando un ex ministro del Interior intenta controlar a uno de esos grupos paramilitares armados por el Gobierno, perdón, colectivos, resultando en nuevos muertos en violentos enfrentamientos (pero de los de verdad, pistolas contra pistolas, no ametralladoras contra doñitas tocando ollas), y uno de los dirigentes de esos colectivos perseguidos dijo ante la televisión que cuando les llamaron para reprimir las marchas de febrero, marzo y abril de ese año (el pasado), eran camaradas y ahora los trataban como criminales. ¿Rectificó el señor Julián Rivas? Por favor, él es un hombre de izquierda, mentir y evadirse es su prerrogativa natural, por eso es que arruinan por donde pasan.

   Pues bien, el señor Julián Rivas, mientras habla de esto y lo otro en sus columnas en el prestigioso semanario LA RAZON, siempre termina arrojándole perlitas a Henrique Carriles Radonski, como una obsesión. El domingo 28 de Junio de 2015, publicó un artículo llamado PARODIA EN NUEVA YORK, el cual resultaba muy redundante, muy evasivo como para que se le lea completo, pero entonces vi al final una dedicatoria, Preguntas a Capriles. Allí hizo una descripción bonita de su señora abuela (la suya, la de Perro Rabioso, no la de Henrique Capriles Radonski, quién sabe qué hubiera dicho de la dama de referirse a ella), hablando de su sencillez e inteligencia, dones naturales de una Venezuela que no iba a las universidades en esa época, pero que fue criada con buenos ejemplos (los presidentes no mandaban a robar), y los años que daban sabiduría. Y le creo, mi abuelo nos decía siempre que un hombre no hablaba tanto, que hacía cosas; de mi abuela aprendimos que lo ajeno se respetaba, por ella, pero en boca de nuestro padre, supimos que no hay vergüenza peor para una familia que tener un ladrón en ella. Bien, según el señor Rivas, de estar su abuela  viva en estos momentos, y ver a Henrique Capriles Radonski, “seguro le habría dicho: Muchacho, tú estás flacos, tas seco, amarillo, ¿qué tienes tú? ¿Qué te pasa? Esto sí es vaina. Tú como que te metes el dedo y hueles…”, y ahí termina su maravillosa columna, su magistral defensa de intelectual de izquierda para desmentir las cosas que Henrique Capriles Radonski sostiene cuando alega que todo este desastre se debe a la rapiña e incompetencia del señor Julián Rivas y su gente en el poder. Eso es todo lo que puede esgrimir en su defensa después de casi diecisiete años mandando y el despilfarro de la mayor fortuna recibida por un país latinoamericano en toda la Historia. Y si su abuela hubiera dicho eso, si se hubiera encargado de eso antes de mirar en su propia casa, es porque era bastante tonta, porque primero habría tenido que ocuparse de él, su nieto, quien parece algo obeso (con un: “Muchacho, tas chupando demasiado, eso es malo, deja pa’ los demás”); pero no, según él, ella se habría ocupado primero de la vida ajena. Y en unos términos que hace pensar en esos viejitos que se orinan en la calle o sueltan gases porque “no se van a reventar” (mitad impertinencias de quienes nunca se cuidaron por el parecer de los demás, mitad senectud). Pero siendo hombre de izquierda, seguramente miente y la utiliza, abaratando su memoria, ofendiéndola para lograr un propósito. Lo que seguramente la buena señora le diría a él, quien sostiene en ese mismo artículo que “Venezuela es tierra de hombres libres, no de fichas imperiales”, habría sido: ¿Tú cómo que tas apendejiao?, ¿hombres libres?, ¿pero no se le arrodillan a los cubanos, no se le tiran a los pies a los chinos?”.

   Me parece que es una suerte para el señor Rivas que la doñita no pueda hablar. Ni ver en qué terminó convertido después de que intentara que agarrara por el buen camino.

Julio César Quevedo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s